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La carne sigue a la baja: el pollo y el cerdo ganan cada vez más lugar en la mesa de los argentinos

El consumo de carne vacuna continúa retrocediendo en Argentina y se ubicó en uno de sus niveles más bajos de las últimas dos décadas. Al mismo tiempo, el pollo y el cerdo avanzan como alternativas cada vez más presentes en las compras de los hogares.

El promedio de los últimos 12 meses, medido hasta mayo, ubicó el consumo de carne vacuna en 47,5 kilos por habitante al año, por debajo de los 50,6 kilos registrados durante el mismo período de 2025.

El cambio también aparece al comparar las distintas variedades. Actualmente, cada argentino consume alrededor de 50 kilos de pollo por año, mientras que la carne vacuna ronda los 47 kilos y el cerdo alcanza aproximadamente los 25 kilos.

La diferencia de precios ayuda a explicar parte de esta transformación. En la comparación interanual, la carne vacuna registró un aumento cercano al 57,9%, frente al 38,9% del pollo y el 23,6% del pechito de cerdo.

Los valores en los puntos de venta también muestran una brecha importante. El kilo de asado se ubicó por encima de los $18.000, mientras que el pollo fresco rondó los $5.000 y el pechito de cerdo los $9.000.

Con este escenario, las familias fueron modificando sus decisiones de compra y comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a otras proteínas para resolver las comidas cotidianas.

Aunque la carne vacuna continúa teniendo un lugar central en las costumbres argentinas, los números reflejan una transformación sostenida en los hábitos de consumo.

El pollo y el cerdo dejaron de ser simplemente alternativas para determinados momentos y pasaron a ocupar un espacio cada vez mayor en la mesa de los argentinos.

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