Rosalía se presentó en el Movistar Arena en la segunda de sus cuatro funciones programadas en Buenos Aires. Con un espacio colmado, la artista española ofreció una interpretación que destacó por su combinación de música, danza y artes visuales, enmarcada en la ejecución de su disco más reciente, Lux.
Una propuesta escénica integrada
El concierto se desarrolló con una orquesta de cuerdas ubicada en el centro del escenario, que constituyó el soporte instrumental principal. En paralelo, un cuerpo de bailarines con entrenamiento en ballet aportó una dimensión visual y teatral, recreando cuadros en movimiento mediante pose estilizadas, lo que potenció el perfil artístico del espectáculo. Esta fusión entre música y danza acompañó la complejidad de la obra, que incluye arreglos orquestales y matices que remiten a la ópera.
La voz como motor expresivo
Rosalía se mostró entregada durante toda la presentación, con un registro vocal definido por momentos de crudeza y tensión emocional. Su puesta en escena reflejó la intensidad introspectiva de un repertorio que el público recibió con entusiasmo. La precisión técnica sumada a su gestualidad contribuyeron a transmitir la naturaleza íntima de las canciones.
La audiencia, estimada en unas 15 mil personas, respondió con un clima de euforia sostenido. Este concierto forma parte de una serie de cuatro fechas en la capital argentina, que reafirmaron el vínculo entre la artista catalana y el público local.

